Blogeu? Gracias pero no.
Un grupo de bloggers capitaneado por Mikel Agirregabiria anda enfrascado en la creación de Blogeu… que pretende ser no sé si una asociación de bloggers vascos… …o una asociación vasca de bloggers. Cuestión de matiz, ya, pero no por ello menos importante.
En todo caso, la iniciativa tiene sus seguidores, y también ha despertado cierto grado de contestación -cosa rara por estas tierras-, con el añadido de que la oposición más patente parece venir de los bloggers que habitualmente nos movemos en euskera. Los motivos para oponerse a la iniciativa pueden englobarse en dos grandes argumentos:
- por un lado la pertinencia o no de una asociación de ese tipo
- y por otro, el posicionamiento que puede intuírse en torno al euskera y su uso en la asociación.
¿Asociación de bloggers?
Blogueros como Mikel Iturria y Gorka Julio (eu) ya han explicado largo y tendido por qué les parece innecesaria —y hasta potencialmente peligrosa— una asociación de blogueros. No puedo añadir mucho más al respecto: se trata de términos prácticamente contrapuestos.
En la era de las redes sociales (virtuales y físicas) las comunidades con intereses comunes ‘fluyen’ de forma espontánea sin necesidad de instituciones reguladoras. Intercalar una especie de estructura corporativa en esas relaciones ‘one to one’ no tiene mucho sentido salvo que se trate, como sugiere Gorka, de un intento de arrogarse la representatividad de la blogosfera vasca y/o buscar cierto grado de protagonismo en temas relacionados con blogs y bloggers. De hecho, me sorprende que la iniciativa no haya despertado más controversia.
Como el propio Agirregabiria y otros participantes en las reuniones de Blogeu han descartado que la intención sea esa, la asociación, sencillamente, no tiene sentido.
La cuestión del idioma
Por otro lado, como apunta Luistxo Fernández, está la cuestión lingüística. Que Blogeu está concebida en castellano es evidente, no creo que nadie lo niegue. El propio Agirregabiria explicó el otro día en Radio Euskadi -un poco al estilo Patxi López- que la escasa presencia del euskera se debía al origen vizcaíno de la asociación (min 15:30, aprox.).
Sé positivamente que Blogeu no tiene nada ‘contra’ el euskera y/o su uso. Estoy seguro de que no hay, digamos “mala intención” en los planteamientos, pero eso no quita que sean igualmente hirientes para quienes intentamos desenvolvernos con normalidad en euskera.
Tenemos por un lado el tema de la ‘blogosfera euskaldun’, como categoría equiparable a la blogosfera gastronómica, la de viajes o la de motor. O lo que es lo mismo: están los que escriben de cocina, los que escriben de viajes, los de motor, y los ‘de euskera’, como una especie de subcategoría temática… …bueno, y luego estos que no se les entiende.
Insisto: soy consciente de que no hay mala fé alguna en este tema. Y eso multiplica mi preocupación: vengo de una familia monolingüe en castellano, y mi entorno físico cercano es mayoritariamente monolingüe también. Sé de lo que hablo cuando digo que, para un castellanoparlante monolingüe tipo, que se desenvuelve con total normalidad en su lengua materna, hablar de problemas lingüísticos es como discutir sobre el sexo de los ángeles. Pretender vivir en otra lengua distinta del castellano, y molestarse cuando ello provoca problemas, no es más que “ganas de complicarse la vida”.

Uno de los objetivos principales de la asociación Internet&Euskadi es "Fomentar el uso del euskera en las TIC" da. Pero la versión en euskera de su propia web lleva años 'en construcción. Este tipo de cosas es normal cuando el euskera es solo una cuestión de cupos y corrección política.
Este tema trasciende la cuestión de Blogeu, claro, pero está bien presente en ella también. Diez minutos de la grabación que Mikel ha colgado en su blog bastan para verlo. Se trata de la segunda junta del embrión de la asociación. A partir del minuto 22 empieza una conversación sobre cómo deberían desarrollarse las presentaciones de un próximo encuentro. En menos de 10 minutos encontramos concentrados y repetidos argumentos como:
- “Las presentaciones deben ser en castellano porque eso sí que lo entiende todo el mundo”. (sic. oo:26:45). La continuación viene a ser que si luego en el turno de preguntas ya alguien quiere complicarse la vida preguntando en euskera, pues que tenga libertad para hacerlo. Hacerlo en castellano hace que todo el mundo lo entienda, y lo contrario no es así (sic).
- La réplica viene de una chica que afirma ser bilingüe y que propone “ser políticamente correctos”, e incluir al menos uno 10 o 20% de las presentaciones en euskera, aunque el grueso sea en castellano. Para cumplir con las cuotas, vamos.
- Pero hasta eso parece demasiado audaz. Alguien le recuerda a renglón seguido que hay que ser prácticos: “si alguien va a hablar en euskera, alguien va a tener que estar traduciendo, porque el resto no va a entender”. El desarrollo de la idea es delicioso: cuántos hemos estado en un sitio turístico y hemos escuchado la misma explicación en inglés, ahora en francés, ahora no se qué… y hemos pensado cuántas cosas habríamos podido escuchar en ese tiempo en un solo idioma. La conclusión, claro, no es “habría que ponerse a estudiar euskera y que cada cual se exprese como quiera”, sino “mira, no nos complicamos y mejor hablamos todos en castellano que es
lo que entiendo yolo que entendemos todos”. - El propio Mikel trata de conciliar posturas insistiendo en dejar libertad de elección a los ponentes: Claro que se pueden hacer ponencias en euskera, o en inglés, o en cualquier otro idioma, por qué no… Se me hace difícil expresar el nivel de castellanocentrismo que destila la afirmación, a pesar de estar hecha con la mejor de las intenciones.
Esos diez minutos de vídeo me han traído a la memoria un artículo de Jabi Zabala, allá por 2005, sobre la invisibilidad del ámbito tecnófilo euskaldun. Hablaba de que en Euskal Herria existen dos comunidades de internautas, la euskaldun y la castellanoparlante, y del nulo contacto entre ellas.
Lo cierto es que la cosa va más allá: somos dos comunidades culturales independientes. Los euskaldunes somos todos como mínimo bilingües y vivimos literalmente rodeados por la producción cultural en castellano, así que la conocemos en mayor o menos medida. Pero vida cultural que se desarrolla en euskera es una completa desconocida (cuando no “ganas de complicarse la vida”) para los monolingües.
La tesis de Jabi en aquel entonces… y la mía también, es que convendría tender puentes entre ambas comunidades, pensando que sería enriquecedor para ambas. Por desgracia, algo así cada vez me parece más utópico, y esa idea se refuerza con actitudes como las que se ven en el vídeo de Mikel. La comunidad castellanoparlante tiene tan asumida su normalidad que no sé si es posible que nos considere al resto como otra cosa que anomalías. Tal vez haya que plantearse que lo de los puentes no es posible, y que las dos comunidades están condenadas a vivir juntas pero sin tocarse. Al menos si queremos que sigan siendo dos…
Gracias pero no

¡Qué grande Ash!
Pero me estoy liando con argumentos que me vienen un poco grandes, a ver si algún socio-lingüista me echa un capote en los comentarios. Vaya por delante que me parece admirable el esfuerzo de Mikel Agirregabiria por sacar adelante la iniciativa, pero -a mí personalmente- no me parece necesaria ni atractiva.
Si la cosa no pasa de ‘una’ asociación de bloggers… bueno, entonces diré como el androide descabezado Ash a los tripulantes del Nostromo en Alien: no tienen ninguna posibilidad, pero cuenten con mi simpatía
. Si el tema va más allá, entonces habrá que oponerse.


Y para acabar: Un buen termómetro del estado de la red en euskera, o del euskera en la red, o qué se yo, es el ‘premio’ 
Seguimos con la serie dedicada a la sincronización del HTC Hero (y supongo que de casi cualquier teléfono con Android) con nuestro Mac. Si ayer